
Colaborando en esta campaña preventa recibirás el libro en casa antes de que entre en circulación, para que esto sea posible nos hemos propuesto alcanzar en torno a 40 reservas, para iniciar los procesos de edición justo después de finalizar la campaña; en un plazo de unos meses.
Cuando la calma parecía apaciguar sus ambiciones, a Spoon le será revelada una sorprendente información. El intrépido enanoide no considerará otra opción que la de reunir de nuevo a sus amigos para que le acompañen en esta nueva aventura. En esta ocasión los pasos los llevarán a las desconocidas tierras del norte. La región de Terras Brillias, austera y hostil, abandonada a la Sombra, les aguarda. El camino será difícil y plagado de contratiempos que deberán resolver como solo ellos saben.
En el viaje encontrarán amistades inesperadas, obtendrán respuesta a alguna de las incógnitas que llevaban mucho tiempo atribulando sus mentes y también a otras que ni siquiera sabían que tenían. Las montañas del norte esconden increíbles misterios. Encontrarlos será de vital importancia para la completar la travesía.
R. Pérez Sanz. Residiendo de forma ineludible en la ciudad de Valladolid, la vida transcurre sosegada y predecible. El camino hacia la madurez se inició en un colegio católico, después de un coqueteo con la universidad entró de lleno en el mundo laboral. Completando, de esta manera, un círculo inagotable que transcurre entre el insaciable compromiso laboral y la calma del hogar.
Envuelto en esta continua y apesadumbrada rueda sin fin, cobran mucha más importancia los destellos de luz que hacen menguar las sombras de la monotonía; siendo el mejor ejemplo de ello, tanto el cariño de la familia como la incombustible fidelidad de los amigos.
Los mundos de fantasía y los juegos de rol fueron siempre un placentero recurso para evadirse, aunque sea tan solo por unos instantes, de la exigencia de la realidad. Fiel reflejo de esta afición, surge la necesidad de dejar un legado, de plasmar de forma imperecedera una pequeña muestra de ella. Así nacen El Talismán de Laz y La Puerta del Rey.
«Continuando con la acción transcurrida en la novela, El Talismán de Laz, Laberinto de Revelaciones, la historia descrita en Las Puertas del Rey hace referencia al final del viaje que en su momento iniciaran los intrépidos Spoon, Mamhen, Clauss, Teodhor y Enrik. Tras cumplir finalmente con su cometido inicial, recibirán información que les obligarán a reanudar sus aventuras. Esta vez, sus pasos los llevarán a las inhóspitas tierras del norte de Lahnd; arduas y plagadas de peligros. Deberán hacer frente a nuevas adversidades; una sagaz combinación de acertijos, combates y un sinfín de búsquedas que les pondrá a prueba. Si te gusta la fantasía y las historias épicas, esta es tu aventura. Acompaña al intrépido enanoide Spoon y sus fieles compañeros a concluir el viaje que iniciaron mucho tiempo atrás.»
«Tanto Spoon como ella contuvieron el impulso inicial de saludarse como correspondía, con abrazos y muestras abiertas de afecto. Al parecer, eso no era lo más urgente de aquel momento.
—Pero… ¿qué ha sido eso? —exclamó Spoon al encontrarse cara a cara con Beran—. ¿Qué está pasando?
—¡No lo sé! —replicó Beran—. No lo sé, amigo mío. Estoy tan sorprendida como cualquiera. Eso es precisamente lo que intento explicarle a la gente. Hemos mandado registrar los pasillos y los salones, a ver si consiguen averiguar algo. No puedo dar más información.
Durante unos instantes permanecieron dialogando acerca de aquellos extraños acontecimientos. Parecía que el alboroto inicial empezaba a remitir y que las desavenencias surgidas en la plaza se apaciguaban poco a poco: cesaban los gritos, y las conversaciones recuperaban un tono más contenido. Pero, imbuidos en aquella calma, algo volvió a perturbar su tranquilidad. Por uno de los corredores llegaban dos figuras corriendo a toda velocidad. Muchos las reconocieron de inmediato y, en cuanto se aproximaron, la aglomeración se apartó a ambos lados y formó un pasillo para que la pareja pudiera llegar hasta el pequeño grupo reunido junto a la matriarca.
—¡Spoon, amigo! —exclamó Jhosk, abalanzándose sobre el enanoide y fundiéndose con él en un abrazo fraternal—. ¡Lo hemos hecho! —añadió después, zarandeándolo con entusiasmo-. ¡Lo hemos hecho.
—¿Lo hemos hecho? ¿A qué te refieres? —preguntó Spoon, completamente desconcertado.
Spoon miraba fijamente a los ojos de Jhosk, concentrado solo en el rostro del muchacho. Alrededor de ambos parecía no haber más que sombras: nada más importaba en aquel instante. El semblante de Spoon reflejaba una honda contrariedad, en abierta oposición al del joven enanoide. Mientras la mirada del primero aparecía turbada, ensombrecida por la duda y por la preocupación que le provocaban las palabras de su amigo, Jhosk irradiaba euforia. El corazón le latía a mil por hora, mezcla de la excitación y de la carrera que se habían dado hasta llegar a la plaza. Tenía los ojos abiertos como platos, ligeramente vidriosos, y en ellos brillaba con nitidez el fulgor de la satisfacción. Sus palabras venían acompañadas por una sonrisa casi contagiosa.
Spoon ni siquiera había reparado en la otra figura que acompañaba al muchacho. Tan absorto estaba en el rostro y en las palabras de Jhosk que no pudo prever el tremendo impacto que recibió a continuación: una palmada descomunal en la espalda que estuvo a punto de hacerle besar el suelo. El golpe lo devolvió de inmediato a la realidad. Regresaron el zumbido de la multitud cuchicheando a su alrededor y las voces de todos aquellos que querían enterarse de lo que estaba ocurriendo. Se giró para descubrir de dónde había salido semejante embate, y entonces sí que se le transformó el semblante.
—¡Cuánto tiempo! Mira dónde estamos, camarada. De nuevo nos reunimos… “Elegido” —espetó Elain con sarcástica alegría, mientras aferraba con fuerza el brazo de Spoon y tiraba de él para estrecharlo en un abrazo intenso.»
Por otro lado, independientemente de que colaboréis realizando vuestra reserva o no, en ocasiones no se puede, sería una inestimable ayuda que os hicieseis eco de esta campaña a través del boca-oreja o por redes sociales... la Cultura, Malas Artes y R. Pérez Sanz os lo agradeceremos.