
Colaborando en esta campaña preventa recibirás el libro en casa antes de que entre en circulación, para que esto sea posible nos hemos propuesto alcanzar en torno a 40 reservas, para iniciar los procesos de edición justo después de finalizar la campaña; en un plazo de unos meses.
En los Territorios de la Unión, una confederación de cinco islas ligadas en un delicado equilibrio político, la escasez enciende la mecha del conflicto.
La revolución tecnológica no logra solventar la crisis en la producción de alimentos, estancada en mínimos históricos, y que motiva al Gobierno Central a imponer un férreo control sobre el reparto de víveres.
En respuesta, una parte de la población norteña se organiza para defenderse ante una potencial condena a la hambruna, y un joven político se ve envuelto en una frenética contrarreloj con el fin de evitar un enfrentamiento armado cuyas consecuencias prevé devastadoras para su pueblo.
Jesús Salazar (Cáceres, 1990), ha desarrollado una trayectoria ligada a las ciencias y la tecnología, cultivando al mismo tiempo una pasión por el arte, las letras, la política y la sociología. Estudió Aeronáutica en la Universidad de Sevilla y emigró a Reino Unido para trabajar en el sector de la automoción. A su regreso a España, estableció su residencia en Madrid y fundó una empresa dedicada a la ingeniería. Entre tanto, dedicaba sus ratos libres tanto a la lectura como a la escritura y, especialmente, a crear el mundo, los personajes y las historias de Cinco Islas.
En este libro, el autor trata de atrapar al lector en una trama que se desarrolla con un ritmo que se acelera con el avance de las páginas, y que ocurre en un mundo, moldeado por tensiones políticas, avances técnicos y relaciones humanas, que, aun sin ser el nuestro, nos permite vernos reflejados en él.
«Como autor, mi principal objetivo con Cinco Islas ha sido crear un texto que invite a pasar páginas, entretenido y con dinamismo. A ello se debe el peso que tienen los diálogos, el foco en los personajes y sus conflictos internos, las escenas de acción casi cinematográficas o la intriga que permanece hasta el desenlace final.
No obstante, también he tratado de asumir el reto (y el riesgo) de introducir en este libro un fondo crítico. A través de una sociedad ficticia que, sin ser la nuestra, nos permita vernos reflejados en ella. Deseo que el lector pueda disfrutar de las escaramuzas, de las confrontaciones dialécticas e incluso de los romances, pero, sobre todo, espero ser capaz de transmitirle algunas ideas más profundas, sobre las sociedades y los individuos que las conforman, que puedan conducir a la reflexión y al debate.»
«–¿No sabemos nada más? – inquirió Andries.
– Sólo lo que está en el dossier. – reconoció Clarissa.
–¿Y me dices que estáis seguros de que estos bárbaros analfabetos tienen la capacidad de perpetrar algo de esta magnitud? Un atentado en Central… Organizado y ejecutado esquivando la vigilancia de nuestras Fuerzas Armadas. Y con el potencial de causar cientos de víctimas…
Una cosa es que hablen de ello, Clarissa. Una cosa es que esos fantoches se cuenten fantasías y bromeen en las tabernas sobre sus sueños húmedos de acabar con vidas centrales. Pero muy distinto es que tengan lo que hay que tener para hacerlo. –expuso Andries– Es cierto que en Isla Norte representan un problema de seguridad cada vez más serio, pero nunca se han atrevido a acercarse a Isla Central…
–Tarde o temprano tenía que pasar, Andries. Y ya que lo hacen, bien podrían hacerlo a lo grande. –replicó Clarissa.
– De acuerdo. –aceptó él, con resignación– Pero espero que no me hagas perder mucho tiempo con esto, porque por ahora todo lo que tenemos son solo elucubraciones basadas en conversaciones de borrachos… ¿Ese agente tuyo no va a traernos algo más sólido? ¿Dónde planean ejecutar este ataque? ¿Qué grupo? ¿Cuándo exactamente?
–Nuestro hombre conseguirá toda esa información a tiempo. –respondió ella, utilizando el tono directo y calmado que sabía que le crispaba.»
Por otro lado, independientemente de que colaboréis realizando vuestra reserva o no, en ocasiones no se puede, sería una inestimable ayuda que os hicieseis eco de esta campaña a través del boca-oreja o por redes sociales... la Cultura, Malas Artes y Jesús Salazar os lo agradeceremos.