
Colaborando en esta campaña preventa recibirás el libro en casa antes de que entre en circulación, para que esto sea posible nos hemos propuesto alcanzar en torno a 40 reservas, para iniciar los procesos de edición justo después de finalizar la campaña; en un plazo de unos meses.
En la época presente, Ciro, un joven oficinista en un banco, solicita un traslado a una sucursal en Estados Unidos. Al llegar, se encuentra con personajes variados y un ambiente muy distinto al suyo, en una ciudad donde los gánsteres imponen su ley. Trabajando como cajero, Ciro entabla amistad con Dolores, una pelirroja irlandesa que diariamente ingresa en el banco dinero de una organización mafiosa. Dolores recoge las recaudaciones de los garitos de la banda, llevando los ingresos legales al banco y los clandestinos directamente a los gánsteres.
Ciro, tras casi ser atracado, se compra una pistola siguiendo las recomendaciones de sus colegas. Días después, se ve obligado a usarla, matando a dos asaltantes en defensa propia. A partir de entonces, vive con el temor de ser descubierto y encausado. Su vida se llena de aventuras y peligros, y comienza a pensar en regresar a España.
Dolores le propone un audaz y peligroso plan para huir juntos con la recaudación de los garitos. Tras un arriesgado viaje de vuelta, Ciro y Dolores regresan a España con el dinero. Ciro retoma su antiguo puesto en el banco, se casan y todo parece ir bien, pero...
Juan Ignacio Villarías cursó estudios en los institutos de Santoña y Laredo, en la Escuela Normal de Magisterio de Santander, en la Escuela de Ingenieros Técnicos de Santander, en la Universidad de Valladolid y en la Escuela de Idiomas de Santa Cruz de Tenerife, aunque no completó ninguna carrera. A lo largo de su vida, ha desempeñado diversos roles: fue empleado de banca, entrenador de fútbol, profesor de instituto, dirigente deportivo y juvenil, profesor de alemán e italiano, corresponsal de prensa, y dueño de un restaurante. Actualmente, dirige una agencia de viajes.
Juan Ignacio presenta sus obras en las Casas de Cultura municipales de Santoña, Laredo y otras localidades de Cantabria, así como en el Ateneo de Santander y la Biblioteca Central de la misma ciudad. Además, participa activamente en las redes sociales, llevando su trabajo y pasión a un público más amplio.
«Igual que el villano en su rincón, en el suyo anda Ciro como siempre, tras la ventanilla sentado abierta en la cristalera, a la espera de que vengan esos impertinentes clientes a ingresar o a retirar de su cuenta esos dólares malditos, que son unos papiros bastante distintos de aquéllos a los que en su lejano país de origen estaba acostumbrado él a ver y a gastar, y en efecto, éstos de aquí son todos iguales en sus apariencias, de un gris verdoso y de un tamaño uniforme y manejable, tan parecidos entre sí que sólo se diferencian en los guarismos que exhiben y que les dan valor, aparte de otras particularidades menores, como pueden ser las efigies de los distintos presidentes, masones todos, que fueron y ya descansan en paz; de tal manera que se precisa poner en la identificación inmediata un cuidado muy estricto, pues desde el de un dólar hasta el de mil casi parecerían el mismo así a primera vista, y no hace falta ni decir que allá en Europa, por el contrario, los distintos billetes de banco se distinguen a la primera por sus variedades en los dibujos y las filigranas, y en los tamaños, pero sobre todo en los variados colores: rojizo éste, verdoso ése, parduzco aquél. Todo el santo día, o toda la jornada laboral, ahí contando dólares, en eso consiste la labor que le asignaron al llegar a esta sucursal ultramarina de su casa de banca allende los mares entonces, aquende esos mismos mares es donde ahora se sitúa, lo cual no hace falta ni decirlo, ahora que ya está aquí.
¿Cómo habría dado en la extravagante decisión de pedir tan azaroso traslado? Pues a su espíritu aventurero debido, porque no se quiso hacer a la idea de pasarse la vida en pueblo tan aburrido como el suyo de origen, allí donde nunca pasa nada, allí donde reinan la monotonía y la rutina, por probar una nueva vida más que nada, y ya metido en la tesitura de buscar un traslado liberador de hastíos, ha preferido no dejar las cosas a medias, pues, ya puesto el pie en el estribo, a otro país lejano e incógnito mejor que a otra sucursal más cercana y dentro de la propia nación, en suma, o se queda donde está, o se va; pero se va del todo, o no se va, y es que en la vida las cosas, o se hacen, o no se hacen, pero no se dejan a medias, no sólo un poco más allá se habría de conformar con desplazarse para que la vida siguiera más o menos igual, para eso mejor quedarse justo allí donde estaba, de tal manera que hasta aquí vino a dar, al país donde pasa de todo, lo mejor y lo peor, en fin, por tantear la manera de vivir una vida intensa y emocionante en suma. O por su mala cabeza y su carácter irreflexivo y precipitado. Pero sobre todo porque aquí iba a cobrar más que allí, y no es sólo ésta la única ventaja, es que mientras está aquí cobrando más que allí, allí mismo seguiría cobrando lo mismo que cobrando venía hasta ahora, importes que le serán abonados en su cuenta todos los días veinte de cada mes. Total, que cobra dos veces, como si dijéramos, una aquí en dólares, otra allí en euros, ¿se puede pedir más?».
Por otro lado, independientemente de que colaboréis realizando vuestra reserva o no, en ocasiones no se puede, sería una inestimable ayuda que os hicieseis eco de esta campaña a través del boca-oreja o por redes sociales... la Cultura, Distrito 93 y Juan Ignacio Villarías os lo agradeceremos.