
Colaborando en esta campaña preventa recibirás el libro en casa antes de que entre en circulación, para que esto sea posible nos hemos propuesto alcanzar en torno a 50 reservas, para iniciar los procesos de edición justo después de finalizar la campaña; en un plazo de unos meses.
Una chica cansada de todo que tiene uno de los peores días de su vida, un hombre comprometido con su patria, pero con impulsos que hacen temblar los cimientos de su moral, una joven de familia acomodada dispuesta a desafiar toda norma que le restrinja y un misterioso sabio que lidera una peligrosa y perseguida célula terrorista. ¿Qué tendrán todos en común? ¿Qué es aquello que unirá sus vidas? Dentro de la ciudad distópica en la que ellos residen suceden simultáneamente infinitud de actos que definen el destino de todos los ciudadanos, donde cada uno lucha como puede por preservar su verdad. El abismo entre clases, la violencia como única alternativa y un irremediable y explosivo conflicto sirven de escenario en esta novela para profundizar en la voluntad y la existencia humana.
Nil Bustos Pedragosa (Barcelona 1999) es un artista multidisciplinar que empezó su carrera escritora a los 17 años y la ha ido compaginando a lo largo del tiempo con sus estudios en danza clásica, humanidades y canto operístico. En 2023 publicó su primer libro y poemario titulado Sacramento Onírico, en el que recoge 33 poemas de lo más variados que fueron acompañándole durante los seis años de su creación. Donde se esconde el don, su primera novela, fue escrita inicialmente en 2019, pero estuvo guardada en un cajón hasta 2023, cuando decidió presentarlo a la editorial Malas Artes, lo que causó la consiguiente publicación.
«Querido/a lector/a, te recomiendo leer mi novela si quieres encontrar suspense, emoción, profundidad y reflexión articulados mediante las vidas de varios personajes con los que empatizarás o repudiarás, si nunca te has conformado con una sola línea de acción y te gusta ver el resultado final de varias historias que tienen como finalidad entrecruzarse y relacionarse o si te entretienes releyendo un libro para encontrar presagios de lo que acontecerá escondidos en los diálogos y descripciones que toman sentido solo si tienes en mente el rompecabezas entero (¡El cual me quitó unas cuantas noches de sueño poner en concordancia!). En definitiva, aquí te presento mi primer gran proyecto al cual he dedicado mucho amor. Estaría enormemente agradecido si lo lees predispuesto a sorprenderte».
«—Si no me vais a matar ¿para qué me habéis traído?
—Después de ver tu situación, creí conveniente que te llevásemos hasta aquí. Menos mal que teníamos a un grandullón en el grupo, porque si no, ahí te quedabas. Al enterarse, el Sabio quiso verte, vendrá de un momento a otro.
—Más te vale mostrarle el respeto que se merece. —incordió de nuevo la perdida.
—¿Y para qué me quiere ver?
—Obviamente para ver si puedes ser de los Perdidos o no. Es la única alternativa que te queda, si te soy sincero.
Perla apoyó su cabeza en la columna en la que estaba presa y cerró los ojos.
—¿Te estás mareando? Puedo hacer que te miren la herida de nuevo.
—No. Es tan solo que ha sido un día muy largo… parece que esté soñando.
—Lo siento, pero esto es lo más real que has vivido nunca, te lo aseguro.
—¿Qué pasa con mi familia? ¿Por qué no puedo volver? No diré nada, nada de nada, lo juro.
—¿Crees que como están las cosas te podemos dejar ir así sin más? No, lo siento, y sobre todo después de las explosiones.
—Fuisteis vosotros.
—Claro, aunque en las noticias saldrán como explosiones de caldera y otras invenciones. Mira, solo puedo decirte que te sentirás agradecida de conocer al Sabio, créeme.
—¿Me podéis quitar esto al menos? —Les enseñó las muñecas engrilletadas.
—Sí, te lo puedo quitar. Obviamente no harás ninguna tontería porque sabes de sobras que vamos armados. Ahora vuelvo. Te traeré agua también.
El chico se levantó y se dispuso a subir las escaleras, pero cuando estaba en el primer escalón, Perla le preguntó algo, aunque ya sabía de sobras la respuesta.
—¿Y qué pasó con el hombre?
El joven la miró con aquellos ojos espeluznantemente amables y sonrió.
—Simplemente lo matamos. ¿Qué te esperabas?».
Por otro lado, independientemente de que colaboréis realizando vuestra reserva o no, en ocasiones no se puede, sería una inestimable ayuda que os hicieseis eco de esta campaña a través del boca-oreja o por redes sociales... la Cultura, Distrito 93 y Nil Bustos Pedragosa os lo agradeceremos.