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Diario de un despertar

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Loogic Partners

En Loogic creemos en las personas y creemos que cuanto más cerca de ellas estemos, más podremos ayudarles y más podrán ayudarnos. Nosotros estamos limitados, somos un equipo magnífico pero que no llegamos a todas partes. Queremos tener personas que nos ayuden, sea de forma individual o desde empresas, que compartan la filosofía de Loogic y quieran ayudar a emprendedores, startups e inversores.

Nuestras áreas de acción son amplias, si crees que puedes ayudarnos en alguna de ellas, crees que puedes llevarlas a aquellos a los que nosotros no llegamos, queremos conocerte.

Loogic engloba:

Introducción:

No sé, imagino que en el fondo me aburría demasiado. De hecho, hace más de dos décadas que cayó en mis manos el primer libro de viajes. Me quedaba embobado leyendo páginas y páginas de aventuras en las que se describían gentes, lugares y situaciones fascinantes. Mi mente empezaba a volar…

Los años fueron pasando y fui creciendo mientras me escapaba siempre que podía con mis amigos al monte, a escalar, a retarme y a descubrir nuevos horizontes. Pero dentro de mí iba tomando forma la idea de escapar, de huir, de ver algo más que los Pirineos y los Alpes, montañas en las que pasé mi adolescencia y en las que descubrí el fresco aroma de la libertad. Aunque sólo fuese por un par de días… Algo me decía que no era suficiente.

Así pues, hace unos años, y aprovechando las vacaciones en el trabajo, me escapé un par de semanas a Venezuela. Fui por amor y fue la primera vez que cruzaba el “charco”. Allí tuve la oportunidad de recorrer el norte del país. Pisé por primera vez selva y desierto y me bañé en las cálidas aguas del Caribe. Descubrí un montón de cosas. Infinidad de sensaciones y emociones nuevas se agolpaban en mis retinas, en mi piel, en mi mente, en mi corazón y en mi alma. Por aquel entonces no lo sabía, pero mi vida ya no sería la misma. Algo despertó dentro de mí: el hambre de sensaciones, la curiosidad de aprender, la necesidad de experimentar y de comprender, de ver lo que había ahí afuera.

De vuelta a casa, vuelta de nuevo a la rutina… Con el tiempo y la distancia el amor se acabó, pero el gusanillo ya me había picado. Me había dejado picar… Pasaría de ser espectador a ser protagonista de mi propia vida.

Al año siguiente decidí volar hacia el otro lado. Así pues, visité levemente India para llegar a Nepal. Una vez allí, en el himaláyico país, descubrí nuevas gentes, nuevas culturas, nuevas religiones, nuevos paisajes y nuevas montañas. También conocí el hambre, la enfermedad, la pobreza, la suciedad, el caos de las ciudades llenas de polución. Niños y no tan niños mendigando por las calles cubiertos de harapos, removiendo entre la basura buscando algo qué comer, algo con lo que vestirse, algo con lo que sobrevivir.

En los 50 días que duró esta segunda “desconexión”, aprendí y experimenté nuevas sensaciones a cada instante, hice buenos amigos y hasta me eché novia.

De vuelta a casa, y con una escala de valores “ligeramente” cambiada, me tocó buscar trabajo, recuperarme económicamente, mantener una relación a distancia y seguir soñando.

Pasaron los meses, trabajé duro, a menudo demasiado duro, y mi economía se recuperó. Mi relación a distancia seguía existiendo y mis sueños, lejos de llegar a ser pesadillas, fueron tomando forma, color y fecha.

Apenas hacía medio año que había vuelto cuando le entregué la carta de mi dimisión a mi jefe. No le hizo gracia que me fuese, decía que tenía planes para mí. Pero yo tenía mis propios planes…

A los 15 días llegó el cese temporal de la actividad laboral. Era un lunes y el sábado salía mi vuelo. Pocos pero suficientes días para las últimas compras, las últimas vacunas y las últimas despedidas. Lo que viene a continuación está fielmente extraído del diario que escribí en el viaje de mi “despertar”. Ya entenderéis el porqué de esta palabra.

Bien, ya han pasado casi nueve años desde que aquel Jordi salió de casa para no volver jamás, puesto que el Jordi que vino no se parece en nada al chico que se fue. Ese viaje, ese largo vagabundeo por una parte de Asia me cambió mucho más de lo que jamás hubiese creído. Ese cambio, esa evolución, ese despertar, llamadlo como queráis, sigue presente en cada molécula de mi cuerpo, disimulada por una capa de “sociedabilidad” que el mundo occidental insiste en imponernos. Esa capa es pura fachada, el auténtico Jordi está de piel para dentro, hay gente por ahí que lo distingue y que sabe apreciarlo. Gente que un día liberó su espíritu, liberó su alma.

Quizá este libro ayude, aunque sólo sea aportando un granito de arena a la gran montaña de nuestro verdadero Yo, a gente que le preste más atención a su interior que a su fachada, a gente con ganas de despertar. De todas formas, espero que disfrutéis con lo que tenéis en las manos, aunque jamás podréis disfrutarlo como yo lo hice. Buena suerte…

El proyecto:

Tras viajar durante 6 meses por una buena parte de Asia la "filosofía de vida" cambia por completo. 10 años depués he podido comprobar que ese viaje fue mucho más intenso de lo que pensé justo al regresar. Ha llegado el momento de vaciarme, de compartirlo y para ello este libro y, para que podáis ver lo que yo vi, el CD con las 500 mejores fotografías.

El autor:

Jordi Muntané Jordán (Barcelona, 1976). Alpinista, viajero, fotógrafo, documentalista freelance, activista y escritor. Desde hace más de una década que se dedica a viajar siempre que puede. Ha viajado por los cinco continentes durante meses para conocer nuevas gentes, vivir nuevas experiencias y conocerse a sí mismo, siempre con la mochila al hombro, siempre trotamundos. Este es mi primer libro, el diario de su viaje liberador.

El dinero:

Básica y únicamente irá a parar a pagar las copias del libro y el planchado de los CD's. Ese es el importe mínimo para 200 ejemplares de un libro de casi 90.000 palabras (unas 250 páginas) más el CD.
Si por un casual consiguiésemos más, haríamos una primera edición más extensa.
Jordi Muntané Jordán (Barcelona, 1976). Alpinista, viajero, fotógrafo, documentalista freelance, activista y escritor. Desde hace más de una década que se dedica a viajar siempre que puede. Ha viajado por los cinco continentes durante meses para conocer nuevas gentes, vivir nuevas experiencias y conocerse a sí mismo, siempre con la mochila al hombro, siempre trotamundos. Este es su primer libro, el diario de su viaje liberador.
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