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No te cortes

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La Novela



Un barrio tranquilo, unas bonitas casas, una zona comercial y un gimnasio.

Un buen instituto y unos buenos muchachos, deportistas, aplicados, bromistas y amigos.

Una chica nueva en el barrio, su perro juguetón y un entrenador ruso que masca clavos.

Una detective de Robos y Homicidios, su hijo piloto de las Fuerzas Aéreas y su otro hijo, un estudiante que acaba de cumplir quince años.

Todo normal en este barrio, ¿no?

Pues no lo es.

Ese cumpleañero era un chico normal, pero ya no. Desde hace unos días es diferente, desde lo del rayo. Y está tan alucinado como asustado. Afortunadamente no está solo, aunque su familia y sus amigos están aún más asustados que él. Pero no puede seguir ocultando sus nuevas habilidades. No, ya no es un chico normal, y, precisamente porque no lo es, tiene que contárselo a sus seres queridos.



El Autor



Oscar F. Camporro nació en Madrid en 1964. Ha sido restaurador de objetos de arte, camarero, funcionario, informático, jardinero, consultor estratégico y gestor de clientes de empresas tecnológicas. Y ahora es escritor.



Ha publicado siete novelas. La más galardonada es Márchate de Riverthree. Alrededor de Riverthree, Óscar ha creado su universo literario, en el que las tramas, épocas, personajes y géneros se mezclan en varias de sus novelas.





«Una novela Pixar.

Bueno, de Pixar no es, que la he escrito yo, Óscar F. Camporro.

¿Y por qué digo que es una novela Pixar? Pues porque, como algunas de sus películas, ofrecen dos lecturas: una, orientada a un público juvenil, en la que se narran las emocionantes aventuras de sus personajes; y la otra, para un público más adulto, en la que los personajes reflexionan sobre lo sucedido.

A lo largo de la historia, un muchacho de quince años va descubriendo que ha adquirido habilidades extraordinarias. Le preocupa por qué las tiene, cómo las ha obtenido, si es bueno revelarlas y a quién, qué debe hacer con ellas y, en definitiva, de qué forma van a cambiar su vida.

Pero no está solo. La gente que le ha visto hacer esas cosas extraordinarias está asustada, pero el muchacho sabe que van a apoyarle sin reservas. Únicamente, tiene que explicarles lo que le ha sucedido en los últimos días.

No te cortes lo desvela todo con una dosis de aventura juvenil y una profundidad de adulto.

Por eso, me reitero, que esta es una novela Pixar.

Que la disfrutéis».



Una Muestra



«Y el partido continuó durante unos minutos más. Alex utilizó todo su repertorio, ese con el que solía apabullar a los rivales de su misma edad cuando jugaba partidos de liga. Además, su mayor altura y potencia física le daba ventaja a la hora de rebotear. Fran, en cambio, hacía siempre la misma jugada en ataque, esa que terminaba con una canasta fácil tras driblar a Alex. Sin opción al rebote. Alex no se creía lo que estaba pasando. Jamás había visto a un jugador moverse así, y eso que estaba acostumbrado a enfrentarse a muchachos en excelente forma física. En esa cancha, a veces no le daba tiempo a mover los pies para interponerse entre Fran y la canasta. Esto era precisamente lo que no se creía.
        –Nueve a nueve, chico listo. ¡Menudo rosco, eh!
        –Te lo advierto, ya no me vas a volver a pasar. Voy a zurrarte, chulito, te voy a sacar de la cancha a palos, que ya te estoy cogiendo el tranquillo.
        –Seguro.
        –Esto no ha terminado.
        –Pero va a acabar ahora mismo.
        –Sí, en este ataque.
        –No, en el siguiente.
        –No va a haber más, chulito, porque saco yo. Ataco y gano. Y hamburguesa gratis.
        –No, chico listo –dijo Fran, que se lo estaba pasando en grande–. No vas ni a tirar. Te voy a dejar que botes tres veces, ni una más.
        –Tú estás zumbado.
        –A la cuarta, te la robo.
        –Inténtalo.
        –Saca.


Alex le dio la espalda y se agachó. De momento, le bastaba con botar la pelota cuatro veces para obtener una pequeña victoria que le cerrara la boca al chulito de su amigo. De espaldas, protegía la bola mientras botaba. Uno, dos, tres y…
        Y Fran se la quitó.
        Antes del cuarto bote, se la quitó, tal y como se lo había advertido.
        Los dos se miraron durante unos segundos: uno, estupefacto y con los brazos caídos sobre los costados; y el otro, sonriente y con la pelota en sus manos.
        –Y ahora vas a flipar, chico listo.
       Alex no respondió a la bromita. Miraba a ambos lados, al suelo y al cielo, mientras su cerebro intentaba asimilar cómo Fran le había robado un balón que botaba a ras de suelo.
        –¿Seguimos? –preguntó Fran.
        –Sí…, sí.
        –Prepárate.
        –Menos hablar y más jugar.
        –¿Estás listo?
        –Listo.
        –¿Seguro?
        –Que saques ya, pesado.



Alex flexionó las piernas. Este partidete, para él, no podía terminar así. Su experiencia en competición le dio nuevas fuerzas. Desde luego, las iba a necesitar para defender el próximo ataque. Totalmente concentrado, se desplazaba a los lados para interponerse entre Fran y la canasta, y le empujaba descaradamente con los brazos extendidos en cuanto se acercaba. Estaba defendiendo continuamente con faltas, pero no las pitaba. Y Fran no se quejaba lo más mínimo. Mientras uno jadeaba, sudaba y sufría, el otro jugaba sin esforzarse.
        Alex no veía otra forma que la de pararlo a golpetazos, pero tenía la sensación de que su amigo podía hacer todo lo que se propusiera y que ni siquiera a golpes podría con él. Estaban jugando al gato y al ratón, y Alex era el ratón.
        Después de unos cuantos amagos, fintas y desplazamientos, Fran se retiró botando hasta el centro de la pista. Tranquilo, erguido, con una seguridad pasmosa y una sonrisilla en la cara. Alex no lo siguió y se plantó en la línea de los tiros libres. En cuanto pasara por su lado, lo tumbaría de un empujón. Pero no fue ese lo que sucedió, porque Fran no llegó a pasar por su lado. En vez de eso, se lanzó directamente hacia Alex y, a dos metros, se impulsó con los dos pies juntos.
        Y voló.
        Abrió las piernas para que Alex no pudiera agarrarlo mientras volaba, aunque no hubiera podido, puesto que se había quedado paralizado al ver a su amigo a cuatro metros por encima de su cabeza. Cuando se giró hacia la canasta, se le descolgó la mandíbula.
        Fran estaba de pie.
        Pero no en el suelo.
        Estaba sobre el aro.
        Increíble.
        Enseguida, Fran dio un saltito para despegarse del aro y, mientras caía, coló la pelota en la canasta.
        Un mate.
        El mate más extraordinario jamás realizado por un ser humano.



Fran se acercó a Alex, le propinó una toba en la mandíbula inferior y dijo:
        –Me piro al gimnasio, es tarde.



Y se dio media vuelta. Un par de metros después, se giró y, sin detenerse, dijo:
        –Diez a nueve, me debes una hamburguesa…, chico listo.
        Y se marchó trotando como el domingo pasado se había alejado de Eva en el bosquecillo».



Media



Por otro lado, independientemente de que colaboréis realizando vuestra reserva o no, en ocasiones no se puede, sería una inestimable ayuda que os hicieseis eco de esta campaña a través del boca-oreja o por redes sociales... la Cultura, Distrito 93 y Óscar F. Camporro os lo agradeceremos.


Bunker Books

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Bunker Books irrumpe en 2019 con el propósito de convertirse en un sello editorial de referencia en narrativa literaria, contando con Distrito 93 (sello especializado en género negro y denuncia social en lengua española) y Malas Artes (juvenil, fantasía, sci-fi y terror). Nuestro fondo se nutre de autores que, con independencia de si arrastran una dilatada carrera literaria o aún están dando sus primeros pasos en estas lides, ofrecen una innegable calidad narrativa que aguardamos satisfaga a propios y extraños.
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